Confía en Alá


Un maestro y su discípulo viajaban por el desierto con una caravana de camellos y llegada la noche decidieron parar para descansar.
 Montaron las tiendas y el maestro se dispuso a descansar y se despidió del discípulo.
 A la mañana siguiente al levantarse el maestro se asomó y los camellos no estaban. Llamó al discípulo y le dijo: "No ataste a los camellos?"
 El discípulo respondió: - Es culpa de Alá, porque usted me dijo que confiará en Alá, y así lo hice, ahora los camellos no están.
El maestro le contestó: "Si hijo, Confía en Alá, pero ata a tus camellos, tus manos son las manos de Alá en éste mundo material."