La rosa, la abeja y yo


El rosal deja salir a su primera rosa, de color naranja. Mientras esta frase resuena....

Cada pétalo un sueño, cada espina una realidad.


 Hace días que una abeja anda dando vueltas, recortando las hojas en círculos y llevándoselas. Realmente, nunca me había fijado en este tipo de cosas. Y por un momento y quizás por instinto, siento que la abeja está atacando y estropeando la flor.
 Me pongo a buscar, a ver que puedo hacer para que no termine con el rosal, y me encuentro con una página de jardinería, donde explica que existe una especie de abejas que no vive en panales, sino sola y hace sus nidos para poner sus larvas. Y para ello recorta las hojas del rosal en círculos, sin tocar las venas principales de las hojas ni a la rosa. Qué curioso¡ No?
Está claro de que todo es para algo, nunca hay una pieza que no tenga un encaje con otra. Todos formamos parte de un engranaje perfecto.
 Todos estamos aquí con un fin.
 La rosa necesitó sus cuidados durante unos meses, el riego, la luz, etc. Y la abeja necesita esas hojas tan cuidadas para poder construir el nido donde poder poner sus larvas y que de ahí salgan nuevas abejas.

Yo hoy disfruto observando la belleza de la flor y el curioso trabajo de la abeja....Todos tenemos nuestro espacio y nuestra misión.