Adiós

Ser maestra de Reiki es una de las cosas más hermosas que forma parte de mi vida, poder ser partícipe de un momento tan especial en la vida de alguien a quien "no conoces" .

Ese momento tan mágico en donde la persona que tienes delante te presenta su alma y te hace cómplice de su crecimiento, dejando de lado parte física y desnudando el alma para encontrarse y fundirse en una sola. La iniciación, es un momento tan especial y tan lejos de la comprensión ... Momentos en que no son necesarias las palabras. El alma no usa la palabra ni los sentidos. El alma no necesita nada. Sabe como hacer y utiliza a la perfección los medios. 


 Es un lujo que una persona te pida la mano, poder dársela y acompañarla ese rato en su camino. Quizás sea mi ego, no lo se ni me importa. Pero sí sé que me siento afortunada

 A veces, en mi limitada cabeza, siento algo similar al nacimiento de un hijo. Y es como lo describo por asimilarlo a lo conocido. Una iniciación se convierte en un renacimiento, momento mágico, especial y único, que solo quien lo haya vivido sabe de qué hablo. Donde ves la esencia de la persona, sin velos, sin filtros. Un momento donde la palabra Amor cobra todo el sentido. 

 Pero los hijos crecen y se van...

 Y en éstos momentos en que puedo acompañarlo de la mano y hasta la puerta, me siento en paz. He aprendido a decir Adiós. Por fin hemos puesto en práctica ese desapego del que tanto hemos hablado.

 Hoy estoy tranquila porque sé que el camino que te espera es el de la Verdad, el de la evolución, y que ya no hay vuelta atrás, pero tristeza de que no volveré a verte, ni escuchar tu voz, ni leer tus mensajes. Ni podrás estar en aquello que te gustaba, y aún así en el momento de tu partida me han venido las fuerzas necesarias para continuar con ese camino, el mío, el de seguir con esa labor, la del entendimiento, la del Amor. La del desprendimiento y desapego, la del acompañamiento.

Tu ya no necesitas ir "aquello" a lo que tantas ganas tenias de ir, o esos proyectos tuyos en los que me incluías, en búsqueda de respuestas, sencillamente porque ya no lo necesitas, y me siento feliz por tí, por que ya has conseguido lo que tanto has buscado; las respuestas ya las tienes todas. Y la paz.

Ese camino que comienzas sera precioso, y en él nos volveremos a encontrar, como siempre.



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